Corazón y alma de la Ribera del Duero

La denominación de origen Ribera del Duero alberga más de 22.000 hectáreas de viñedos con más de 300 bodegas inscritas. Sin embargo existe una zona concreta dentro de la Ribera donde el vino coge nombre propio, concretamente en la población Pedrosa del Duero, en la que se encuentran las bodegas Carmelo Rodero, Hermanos Pérez Pascuas y Pago de los Capellanes. Haciendo un poco de turismo enológico visitamos esta última bodega.

Entrar en Pago de los Capellanes es adentrarse en una bodega única que crea un vino único. Es el máximo exponente a la hora de experimentar y sentir el espacio donde la uva se transforma en vino.

Acompañados del personal de la bodega recorrimos todas sus instalaciones, desde la zona de recepción y selección de la uva hasta la de embotellado y etiquetado. Pero lo que atrae la atención y no deja indiferente es la sala de crianza, donde el vino reposa y madura en las barricas. Este enorme emplazamiento tiene una estructura de arcos de hormigón que hace que entremos en la dimensión de calma y serenidad que singulariza la crianza de los vinos.

En la visita nos satisficieron la curiosidad de conocer de dónde viene el nombre de la bodega. En el siglo XIV, en Pedrosa de Duero había una parroquia. En ella los capellanes ofrecían misas y oraciones a cambio de pequeñas parcelas de terreno. Con el tiempo la capellanía llegó a reunir un gran pago (extensión de terreno). En 1855, con la desamortización de Mendizábal las propiedades eclesiásticas pasan a manos del ayuntamiento. Los habitantes de Pedrosa siguieron llamando a este pago “el de los capellanes”. En él había viñas que se han trabajado durante generaciones. Y hoy en día esas viñas son propiedad de una de las familias bodegueras más reconocidas de la Ribera del Duero, la familia Rodero Villa, propietaria de Pago de los Capellanes.

Terminamos la visita con una cata de vinos, en la que pudimos probar el crianza 2014, una exquisitez para el paladar. Además, la cata se hace en un marco incomparable –un espacio diáfano en su edificio social con unas vistas privilegiadas a sus viñedos-.

Este crianza 2014 es de variedad tempranillo y está 12 meses en barrica de roble francés. En su degustación se presenta en nariz con buen equilibrio fruta-madera en el que se funden tonos de vainilla con fruta madura, mientras que el paso en boca es suave pero llena el paladar de equilibrados sabores y taninos finos que contribuyen a un post-gusto largo y distinguido. Un vino extraordinario que no faltará este año en mi vinoteca.

Otro caldo que pudimos probar fue su vino blanco O Luar do Sil, de la variedad de Godello. El cual está fermentado en barrica bajo la Denominación de Origen Valdeorras, en las laderas del municipio de Petín en Galicia. En los últimos años, la familia Rodero Villa ha puesto especial atención en hacer un vino blanco que cumpla con los cánones y expectativas de la bodega, para ello se ha ido hasta tierras gallegas para emprender este nuevo proyecto.

Fue un gusto pasar una tarde en Pago de los Capellanes disfrutando de sus vinos, su bodega y su entorno. Como no podía ser de otra manera nos llevamos unas botellas de crianza 2014 y de O Luar do Sil.

Podéis encontrar más información para la visita en el siguiente link: www.pagodeloscapellanes.com.

Un blog donde colecciono mis vivencias y experiencias. Resultado de la ilusión y del esfuerzo nace este espacio en el que comparto pasiones y aficiones: viajes, arte, cultura, tendencias, moda, gastronomía, caprichos…

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