Una costa mágica, repleta de lugares increíbles en los que perderse y contemplar en silencio todo lo que allí acontece. Un espectáculo de naturaleza pura  que se presenta dentro de un gran lienzo. Donde el principal dibujante de esta obra de arte es el mar. Un mar que se presenta apacible, respetuoso y afable. Pero de repente nos puede mostrar su cara más salvaje y brava. Os descubrimos la ruta por la Costa la Morte, que hicimos hace unos meses en nuestro viaje a tierras gallegas. Un recorrido en coche que descubre sus asombros paisajes.

Empezamos nuestra ruta desde Santiago de Compostela. Un lugar repleto de  magia y misticismo, donde llegan peregrinos de todas partes. Ciudad de encuentro de caminos y de gente, pero para nosotros fue el punto de partida. Iniciamos la ruta dirección Noia, la zona sur de la costa de la Muerte. Donde tomamos el primer contacto con el mar y su litoral. Empezamos a bordear la costa hasta llegar a Muros. Frente a la ría del mismo nombre se muestra esta población de pescadores. Viviendas tradicionales de arquitectura noble invaden las calles estrechas y sinuosas. Es una delicia sentarse en una de las terrazas que hay en el paseo Castelao o en la plaza Curroda, para tomar el primer café del día.

Puerto de Muros

Puerto de Muros

Seguimos la ruta dirección norte por la costa, haciendo un alto en el camino para contemplar el hórreo de Carnota. De estilo fisterran, fue construido entre 1760 y 1763, y es considerado el hórreo más largo de Galicia. A escasos metros se encuentra la playa de Carnota. Junto a la extensa playa de Langosteria (en Fisterra), ésta es de las largas de la Costa de la Muerte. Volvemos a subir al coche para llegar a Ézaro.

Playa de Carnota

Playa de Carnota

Cascada y Mirador de Ézaro

El río Xallas es el único río europeo que desemboca en cascada al mar, de manera directa. Desde el embalse de Santa Uxía cae el agua hacía el Atlántico, a través de diferentes saltos de agua. Dejamos el vehículo frente al centro de interpretación de Electricidades, y nos acercamos andando por un sendero de madera hasta la cascada rocosa de Ézaro. Muy popular entre los aficionados a la fotografía.

Antes de despedirnos de esta población, cogimos el vehículo y subimos hasta lo alto de su mirador. Una escarpadas rampas nos llevan a lo alto del monte Pindo, que se alza hasta 627 metros sobre el mar, siendo uno de los miradores más conocidos de la Costa la Morte. Debido a la dura subida, ha sido final de etapa en dos ocasiones de la Vuelta Ciclista a España -en las ediciones de 2012 y 2016-. De ahí la repercusión mediática del lugar.

Vistas desde el mirador de Ézaro

Vistas desde el mirador de Ézaro

Sendero que lleva a la cascada de Ézaro

Sendero que lleva a la cascada de Ézaro

Cascada rocosa de Ézaro

Cascada rocosa de Ézaro

Cabo de Fisterra

Una carretera serpenteante nos lleva a Fisterra. Pero antes paramos para comer en el propio pueblo de Fisterra. Alrededor de todo el puerto hay numerosos restaurantes, pero nos decantamos por el O Pirata. La decoración de este restaurante nos puede llevar a engaño, pues todo lo que ofrecen en su carta son productos frescos y están buenísimos, a unos precios asequibles. Su especialidad son los pescados a la brasa y mariscos. Aconsejo tomar de entrantes algunos mariscos, como el pulpo a la plancha, las zamburiñas o las navajas, y de plato principal cualquier pescado a la brasa. Y como no, para terminar con una porción de tarta de Santiago. Todo ello acompañado de un vino blanco gallego. Esta vez nos decidimos por un D.O. Godello.

Una vez comidos y con las pilas cargadas, retomamos el camino dirección al fin del mundo: el Cabo de Fisterra. Frente al acantilado se abre con majestuosidad y magnificencia el océano Atlántico. Tuvimos la casualidad de ver el mar un poco embravecido y fue todo un espectáculo observar la fuerza de la naturaleza.

Es normal encontrarse peregrinos subiendo al faro. Durante siglos el camino francés se extendía hasta el cabo de Fisterra, siguiendo la milenaria tradición pagana de llegar al final de la tierra del mundo conocido. La escultura de la bota del peregrino en lo alto del acantilado deja testimonio de este periplo. Cabe reseñar que, después de la Catedral de Santiago es el segundo lugar más visitado de Galicia.

Es una maravilla ver la puesta del sol desde este lugar, pero no pudimos quedarnos porque todavía nos quedaban sitios de la Costa la Morte por conocer. Por lo que, tuvimos que retomar el camino dirección norte hacia Muxía.

Hotel O Semáforo

De camino al faro de Fisterra encontramos el hotel O Semáforo. Un edificio histórico de vigilancia de la marina ha sido tansformado en boutique hotel. Tras una esmerada y cuidada reforma, en el 2016 abrió sus puertas que cuenta con 5 cuidadas habitaciones, un excelente restaurante, una alegre cafatería y unas terrazas con vistas privilegiadas a la Costa la Morte,  las puestas de sol apacibles se combinan con días de bravas tormentas y gran oleaje.  Un alojamiento único en el que disfrutar de la naturalez que nos ofrece este bello paisaje. Podeís consultar y reservar a través de este link.

Hotel O Semáforo en el cabo de Fisterra

Hotel O Semáforo en el cabo de Fisterra

Muxía

Conocida como la zona cero del desastre del Prestige en 2002, en la actualidad es un lugar imprescindible para aquellos que visitan esta zona de Galicia. Frente al mar abrumador se alza de manera desafiante, el Santuario Nuestra Señora de la Barca. Cuenta la leyenda que en este lugar la Virgen se le apareció al apóstol Santiago.El primer santuario del lugar data de los siglos XI o XII, aunque es durante el siglo XVI cuando coge su fama y esplendor. El templo actual data de 1719 y es de estilo barroco. Ha sido reconstruido en varias ocasiones. La última fue en el 2015, después de que un incendio provocado por un rayo destruyera el techo y el retablo principal.

A escasos metros del santuario se encuentra el faro de Punta de Barca. Desde este pequeño faro hay unas vistas amplias de la parte norte de la costa la Morte, incluso se divisa el faro Vilano de Camariñas.

Santuario de la Virgen de la Barca, en Muxía

Santuario de la Virgen de la Barca, en Muxía

Faro de Muxía

Faro de Muxía

Una exquisitez para nuestros paladares

La rica gastronomía gallega forma parte del reclamo turístico del lugar. Se sabe que, cuando se visita Galicia, se va a comer y beber muy bien. Tienen una cocina de raíces tradicionales con variedad y calidad en sus productos, tanto de la tierra como del mar. En nuestro viaje nos decantamos por el marisco y el pescado. Pudimos disfrutar de pulpo a la feira, cigalas a la brasa, buey preparado y un gran surtido de mariscos hervidos. Todo ello, regado con sus excelentes vinos, contando con cinco Denominaciones de Origen: Ribeiro, Valdeorras, Rías Baixas, Monterrei y Ribeira Sacra. Durante nuestra estancia pudimos probar vinos de las cinco D.O. Incluso visitamos las bodegas de Martín Codax y Paco & Lola.

 

“A mi amigo Eloi Llinares, con el que he tenido el placer de descubrir los
lugares y rincones más extraordinarios de la Costa la Morte y las Rías Baixas”

Un blog donde colecciono mis vivencias y experiencias. Resultado de la ilusión y del esfuerzo nace este espacio en el que comparto pasiones y aficiones: viajes, arte, cultura, tendencias, moda, gastronomía, caprichos…

Un blog donde colecciono mis vivencias y experiencias. Resultado de la ilusión y del esfuerzo nace este espacio en el que comparto pasiones y aficiones: viajes, arte, cultura, tendencias, moda, gastronomía, caprichos…

Deja un comentario

Síguenos en Instagram!