Malasia y su naturaleza

Después de descubrir ciudades y grandes urbes llegaba el momento de conocer la parte natural y salvaje de Malasia.

Para movernos por todo el país, lo hemos reservado a través de la web www.busonlineticket.com. Hay que tener en cuenta que el servicio de autobuses es muy eficiente, además de cómodos y confortables.

Cameron Highlands

Considerada la huerta de Malasia, esta zona es rica en todo tipo de cultivo. Pero destacan sus fresas y su producción de té. Enormes extensiones dibujan sobre las colinas un manto de hojas verdes.

Las distancias de esta región son bastante largas, y los accesos a los lugares son complicados. Por ello, contratamos un tour. En Tanah Rata hay un gran número de empresas que organizan actividades, pero nosotros lo hicimos en una que hay en la misma estación de autobuses. Con un 4×4 nos adentramos a las montañas de la parte alta de las Highlands, para luego hacer un pequeño trekking a través de la selva hasta llegar a contemplar la flor Rafflesia. Considerada la más grande del mundo, es una flor de cinco pétalos con un diámetro superior a los 100 cm y un peso aproximado a los 10kg. Tarda unos 4 meses en florecer y en tan sólo 4 días empiezan a descomponerse. Por ello, es una suerte poder verlas.

Luego nos desplazamos hasta Mossi Forest, un entorno natural donde predomina el musgo y sólo se encuentra en las zonas más elevadas de las Highlands. Una serie de pasarelas de madera se abre camino en este bosque tropical a través de grandes árboles, enormes raíces, y una gran y variada flora salvaje. Todo ello aderezado con una agradable niebla, haciendo de la visita una sensación mágica y privilegiada.

Plantación y fábrica de té Boh: Cameron Highland es una de las zonas más fértiles de Malasia, teniendo el atributo de tierras de cultivo de primera calidad. En 1929 se fundó Boh Tea Garden, el primer jardín de té que sigue abierto hasta la fecha utilizando los métodos de procesamiento tradicionales en su cultivo y elaboración.

Junto a la fábrica, recientemente ha abierto su centro Sungei Palas, un espacio que cuenta con sala de exposiciones, salón de té con vistas privilegiadas a sus plantaciones y tienda de recuerdos y té. Fue un gusto poder saborear una taza de té fresco de su selección Garden Teas Palas Supreme.

Taman Negara

Considerada una de las selvas más antiguas del planeta ,con más de 140 millones de años de existencia, es la reserva natural más grande de la península malaya. Ya el acceso a Kuala Tahan es una aventura, te llevan en transfer hasta la población de Kuala Tembeling, donde se coge un barco hasta el acceso del parque. Las más de dos horas navegando por el río se nos hicieron amenas contemplando el horizonte selvático a ambas orillas.

Para los que no están acostumbrados a grandes caminatas y se quieren adentrar en la selva por su cuenta, recomiendo una ruta de tipo circular que se puede hacer en unas 3 -4 horas: desde el acceso del parque se coge el camino de la izquierda dirección a Lubok Simpson, allí se puede hacer una parda y tomar un baño. Luego se sigue por la senda atravesando y esquivando enormes troncos. Poco a poco se va ascendiendo, las mismas raíces de los árboles sirven de escalones, y para rampas empinadas hay cuerdas con las que ayudarse. Tras casi dos horas de recorrido se llega a la cima de Bukit Teresek, en la que, se observa la enorme extensión de jungla en la que nos encontramos. Siguiendo con el itinerario, empezamos abajar por otra parte, hasta llegar a los Canopy Walkway. Consisten en unos puentes colgantes, algunos a 45 metros de altura, que recorren un total de 510 metros, siendo considerados los más largos del mundo. Desde aquí hasta la entrada del parque estamos a escasos dos kilómetros, los cuales se hacen por una cómoda pasarela de madera.

Si se quiere contratar alguna actividad, en todos los hoteles se ofrecen paseos diurnos y nocturnos, pasar noches en cuevas, avistamiento de animales,… nosotros contratamos una vuelta en lancha por los rápidos. Una excursión divertida en la que poder disfrutar de la naturaleza.

Nos hospedamos en el hotel Xcape Resort, uno de los pocos que tienen piscina. Lo cual, se agradece a la vuelta del trekking para relajarse y coger fuerzas. Dentro del parque sólo existe un hotel, el Mutiara Taman Negara, que recomiendo ir a cenar a su restaurante alguna noche. Está justamente a la entrada del parque y hay que coger, previamente, la barcaza para cruzar el río.

Otra opción para comer o cenar son los floating restaurants a orillas del río. Nosotros estuvimos en el Family Restaurant. Tienen una amplia carta de cocina local alternada con platos internacionales.

Islas Perhentian

Después de unos días de caminatas por la selva y con casi dos semanas de viaje llegaba uno de los momentos más esperados del viaje: relajarse en una isla. Para ello, elegimos las islas Perhentians. Situadas al noreste de la península, y consideradas de las playas más vírgenes de Malasia.

El puerto de embarque para ir a las Perhentian está en la población de Kuala Besut. Hay servicio de barco desde las ocho de la mañana hasta las cinco de la tarde, pero sale a horas concretas. Recordar que, en el momento de embarcar hay que abonar un impuesto por entrar al Parque Nacional de las islas.

Nos hospedábamos en el Omback Resort Hotel en Coral Beach en pulau Kecil (la isla pequeña). Con acceso directo al mar, este alojamiento está integrado en la naturaleza. Desde su restaurante-cafetería se tienen unas buenas vistas de la playa, además de un ambiente increíble cuando llega la noche. Para los amantes del buceo comentar que el propio hotel imparte el certificado oficial PADI. Donde es mucho más económico que en Europa.

La actividad principal para hacer en la isla es el esnórquel. Una excursión obligatoria en la que durante todo el día buceas por diferentes puntos de las dos islas. Se avistan infinidad de peces, tortugas, mantas y pequeños tiburones. El poder sumergirse es un placer muy relajante, ya que, se ven muchas cosas en movimiento pero no se escucha nada. ¡Indispensable llevar cámara subacuática!

Nos llevaron a comer a la asociación de mujeres –es como aquí las asociaciones de amas de casa- en el pueblo de pescadores de la isla. Una experiencia única para degustar los platos locales .

En la parte opuesta de pulau Kecil encontramos la playa de Long Beach. A medida que se va poniendo el sol, empiezan a abrir todos sus bares y la única iluminación son sus antorchas y cirios, creando una atmósfera mágica.

Para cenar, hay muchos restaurantes que hacen barbacoas de pescado y marisco. Es un clásico de la isla, y no nos lo podíamos perder. Un sitio que recomiendo para cenar es el restaurante del Bubu Long Beach Resort en Long Beach, preparan un calamar a la barbacoa extraordinario.

Con este post terminamos la aventura por Malasia. Ha sido un placer descubrir este país del Sudeste asiático, que no ha dejado de sorprenderme en ningún momento.

¡Una experiencia única y enriquecedora!

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