“Hay lugares donde uno se queda, y lugares que se quedan en uno”. Esta frase es la sensación que se tiene al conocer Eslovenia. Situada en el centro de Europa está repleta de bellos paisajes, soberbia naturaleza, pueblos de cuento y gente maravillosa. Al adentrarse en ella, se ve reflejada las diferentes influencias que han tenido durante siglos. Desde la ruta comercial con el norte de Italia, hasta la integración en la antigua Yugoslavia, pasando por el dominio del imperio Austro-húngaro.

La mejor manera de conocer el país es en coche. Durante nuestro road trip de tres días por Eslovenia visitamos los lugares turísticos más emblemáticos y significativos del país. Desde su capital, Liubliana, fuimos al norte para conocer el lago Bled, la cima de la montaña Triglav (el pico más alto de Eslovenia) y el pueblo de Radovljica. Al oeste del país visitamos el pintoresco Ptuj; y dirección oeste vimos el castillo de Predjama y la cueva de Postoina para terminar frente al mar Adriático en Piran. Para conocer estos lugares, junto con la visita a Liubliana, estuvimos 4 días. Lo cual nos supo a poco. Esperamos en un futuro volver a Eslovenia para seguir disfrutando de su belleza y encanto.

Lago Bled

Un lago azul cristalino, una pequeña isla en medio de él, un castillo sobre un acantilado,… y todo en un hermoso valle rodeado por picos alpinos. Como sacado de una postal, encontramos la “joya” de Eslovenia. Ha este paisaje idílico que no le falta detalle, es considerado el mayor atractivo turístico del país. Ciertamente, se trata de un lago glaciar de los Alpes Julianos, situado al noroeste del país. La mejor manera de visitar el lago es realizando paseos por su orillas, cruceros por sus aguas o visitando el Castillo de Bled.

 

Vistas del lago y de su isla central, desde el Castillo Bled

Vistas del lago y de su isla central, desde el Castillo Bled

Tras el bello paisaje de Bled, esta zona tiene una extensa oferta de actividades de ocio y aventura. Es el lugar ideal para practicar senderismo, ciclismo, submarinismo, rafting,… o simplemente darse un chapuzón (si el tiempo lo permite). Además existe una amplia oferta hotelera y gastronómica alrededor de todo el lago, y especialmente en el pueblo de Bled. Es el lugar idóneo para tener unos días de vacaciones.

Hermosa vista del lago Bled

Hermosa vista del lago Bled

 

En lo alto de un acantilado rocoso de 130 metros de altura sobre el lago Bled, está el Castillo de Bled. Fue construido en la Edad Media, y remodelado y ampliado en varias ocasiones. Por ello, se pueden observar sus diferentes estilos arquitectónicos. Pero su principal atractivo son las vistas privilegiadas desde sus diferentes patios y torres a todo el lago y su exuberante entorno. El acceso al castillo se hace a través de un puente levadizo y una empinada rampa. Hay parking en las inmediaciones del castillo. Podéis encontrar toda la información sobre el castillo de Bled en el siguiente link.

 

Vistas al Castillo de Bled (al fondo) desde el mismo pueblo

Vistas al Castillo de Bled (al fondo) desde el mismo pueblo

Radovljica

Situado a tan solo unos 7 kilómetros del lago Bled está el pueblo medieval de Radovljica. Conocido por su afamado festival del Chocolate, había que dedicar unas horas a conocer su centro histórico.

La colorida plaza Linhartov es el corazón y alma de la población. La plaza es de planta rectangular y está rodeada de bellos edificios del siglo XVI. Según hemos leído en algunas guías de viaje, es considerada una de los emplazamientos medievales mejor conservados de Eslovenia. Destacan el palacete barroco Thurn Manor, o las casas Koman, Mali o Vidič.

Plaza Linhartov rodeada de edificios del siglo XVI, en Radovljica

Plaza Linhartov rodeada de edificios del siglo XVI, en Radovljica

Pero de toda la plaza predonima la esplendorosa mansión Radovljica –antiguo castillo de Diestricstein-. En la actualidad alberga el Museo de la Apicultura y el Museo de la Ciudad. La apicultura es una tradición arraigada en esta región y en toda Eslovenia. Del museo se distingue la colección de paneles ilustrados con los que decoraban las colmenas en los siglos XVIII y XIX; siendo un arte tradicional que sólo se realiza en Eslovenia. Solían representar temática bíblica y costumbrista eslovena.

Otra perspectiva de la plaza Linhartov

Otra perspectiva de la plaza Linhartov

Al final de la plaza Linhartov está la iglesia de San Pedro. Es de estilo gótico flamígero y las esculturas de su interior son de Angelo Pozzo de principios del siglo XVIII.

Desde los diferentes miradores del pueblo se tienen unas excelentes vistas a sus valles y montañas que la rodean. En un extremo de la plaza Linhartov hay una callejuela junto a la casa nº 28 que lleva a un mirador con vistas al monte Triglav, el pico más alto de toda Eslovenia. Desde este mirador hay un tablón informativo de rutas de senderismo por el valle de Lipnica.

Paneles ilustrados con los que decoraban las colmenas durante los siglos XVIII y XIX

Paneles ilustrados con los que decoraban las colmenas durante los siglos XVIII y XIX

Castillo de Predjama

Cuando nos ponemos frente al Castillo de Predjama, parece que retrocedamos hasta la Edad Media. Y es que, su estado de conservación es excepcional. Incrustado en una pared rocosa de 123 metros de altura, es considerado el mayor castillo-cueva del mundo. Siendo un emblema del Medievo, es el castillo más visitado y fotografiado de Eslovenia.

La hermosa estampa del castillo de Predjama

La hermosa estampa del castillo de Predjama

Durante siglos, el castillo ha servido de fortaleza contra ataques. Su habitante más interesante fue el valiente hidalgo, Erasmo de Predjama, que durante años fue asediado y rodeado por el enemigo; pero al abastecerse de víveres que conseguía a través de una galería secreta, se hizo invencible durante muchos años, hasta que fue traicionado por los suyos.

Entrada al castillo de Predjama a través de un puente levadizo

Entrada al castillo de Predjama a través de un puente levadizo

Durante el recorrido por el castillo se pueden visitar sus diferentes salas, conociendo así  la vida en el castillo. Aunque la recreación de las salas no es de las más logradas, si se puede contemplar una visión única de las técnicas de construcción y el ingenio de toda su edificación.

Una de las salas del castillo ambientada al más puro estilo medieval

Una de las salas del castillo ambientada al más puro estilo medieval

El castillo está a unos 6 kilómetros de la cueva de Postoina. Se puede adquirir una entrada combinada para el Castillo de Predjama y la cueva de Postojna que ronda los 35 euros (ahorrándonos unos 4 €).

Vistas al valle desde la cueva del interior del Castillo de Predjama

Vistas al valle desde la cueva del interior del Castillo de Predjama

Cueva de Postojna

Con más de 24 kilómetros de galería subterráneas, la Cueva de Postoina es visitada por miles de personas cada año. Y es que es considerado uno de los principales atractivos turísticos de Eslovenia. La piedra y el agua, con su persistente y tierna fuerza, han creado este admirable tesoro subterráneo. La cueva de Postoina posee una inmensidad de fantásticas formas a través de sus diferentes cavernas.

Una de las salas de las cuevas de Postoina

Una de las salas de las cuevas de Postoina

Accedimos a ellas a través de un tren que recorre más de 3 kilómetros de galerías para luego descubrir las partes más impresionantes de la cueva. Una vez en lo más profundo de ella, se empieza un recorrido a pie acompañado por un guía. La primera caverna que visitamos es la Gran Montaña. Luego cruzamos el puente de los rusos -construido por presos de guerra en 1916- para continuar adentrándonos por túneles, salas y galerías para ver las cuevas Preciosas, la cueva Negra, cueva Pivka o la sala Invierno. Esta última fue nuestra preferida. El recorrido lo terminamos admirando la estalagmita Brillante y la columna Barroca. Ambas convertidas en símbolos de la cueva.

Estalagmita Brillante, símbolo de las cuevas de Postoina

Estalagmita Brillante, símbolo de las cuevas de Postoina

Las cuevas de Postoina están muy cerca del castillo de Predjama, a tan sólo 9 kilómetros. Por lo que, aprovechamos el mismo día para visitar ambos lugares. Aunque la cueva de Postoina es la mayor atracción subterránea de Eslovenia, el agua ha esculpido en el subterráneo esloveno más de 11.000 cuevas. Otras que también se pueden visitar son las cuevas Škocjan, Dimnice, Vilenica o Divača, entre muchas otras.

Podéis encontrar más información de las cuevas de Postoina en el siguiente enlace.

Columna en la sala Invierno, de las cuevas de Postoina

Columna en la sala Invierno, de las cuevas de Postoina

Liubliana

El río Liublianica -que atraviesa la ciudad- da nombre a la capital de Eslovenia. La romántica Liubliana tiene uno de los centros históricos más bellos y agradables que he visitado. Todos los lugares más importantes e interesantes se pueden recorrer a pie por sus calles peatonales, sin apenas tráfico. Y es que, es una de las capitales más verdes y encantadoras de Europa. Muestra de ello, fue la concesión del título de Capital Verde Europea del 2016.

Su centro está repleto de hermosas calles empedradas, edificios de estilo Art Nouveau, puentes con historia y rincones que seducen al viajero. En este link podéis encontrar todos aquellos lugares que esconde Liubliana.

Río Liublianica con vistas al puente Triple y a la iglesia de la Anunciación, en Liubliana

Río Liublianica con vistas al puente Triple y a la iglesia de la Anunciación, en Liubliana

Ptuj

A orillas del río Drava está la población de Ptuj. Es considerada una de las ciudades más antiguas de Eslovenia y tiene una gran relevancia histórica en el país. Sus peculiares tejados rojizos esconden un centro repleto de casas señoriales, monasterios, iglesias y museos, así como un elegante castillo.

Vistas de Ptuj con sus característicos tejados rojizos

Vistas de Ptuj con sus característicos tejados rojizos

Se deja el coche en uno de los parkings que hay a las afueras de la ciudad. Y se accede a su centro histórico por su puente peatonal, hasta llegar a la calle Prešernova. Es una de las arterias principales de la ciudad, y en ella encontramos edificios históricos como la casa tardogótica (del año 1400), la casa románica (ostenta el título de la casa más antigua de Ptuj), o el castillo pequeño (residencia de los obispos de Salzburgo en el pasado).

Edificios históricos en la calle Prešernova

Edificios históricos en la calle Prešernova

En uno de los extremos de la calle Prešernova encontramos la plaza Slovenski. Donde está la Torre de la Ciudad, y edificios importantes como el Ayuntamiento, la casa del Preboste, la iglesia de San Jorge o la casa Ljutomer (actualmente alberga la Oficina de Turismo).

Torre de la Ciudad de Ptuj

Torre de la Ciudad de Ptuj

Prosiguiendo por la calle Prešernova, nos metimos por una de las numerosas arcadas que dan a callejones laterales que conducen hasta las inmediaciones del castillo. Una empinada rampa empedrada nos lleva hasta el portal Peruzzi (del año 1570). Al cruzarlo nos encontramos en todo lo que se considera el recinto del Gran Castillo de Ptuj. Entre sus numerosas salas alberga una enorme colección de lienzos, retratos, tapices, armas y mobiliario. Y también acoge el Museo Regional Ptuj-Ormož.

Ptuj se puede visitar en un solo día. Está situada al este del país, a una hora y cuarto en choche desde Liubliana.

Vistas de Ptuj desde el río Drava

Vistas de Ptuj desde el río Drava

Piran

Eslovenia tiene 40 kilómetros de costa, y de todos los pueblos bañados por el mar Adriático, no nos podíamos perder la fantástica Piran. Cuando se entra en este pueblo costero esloveno se tiene la sensación de estar en la misma Venecia (aunque sin canales).

Debido a su cercanía en el golfo de Trieste y el efervescente imperio comercial de siglos pasados, a Piran se le puede considerar el mejor puerto medieval conservado fuera de Venecia. La plaza Tartini es un claro ejemplo de ello. Su nombre es en honor al violinista Giuseppe Tartini.

Plaza Tartini con la torre campanario de la iglesia de San Jorge, en Piran

Plaza Tartini con la torre campanario de la iglesia de San Jorge, en Piran

Esta plaza está rodeada de imponentes edificios y palacios. Destaca la casa Benečanka, más conocida como la casa veneciana. A partir de este punto, hay que adentrarse por sus serpenteantes y estrechas calles para recorrer el centro de Piran hasta llegar hasta la punta de la península. Donde está la característica iglesia de San Clemente, prácticamente bordeada de mar. Junto a  ella se encuentra el faro de la población, conocido como el faro de la Victoria.

Vistas de la península de Piran con la iglesia de San Clemente al fondo

Vistas de la península de Piran, con la iglesia de San Clemente al fondo

En el centro de Piran se alza una colina, y en lo alto de ella está la catedral de San Jorge, con su torre campanario -que tiene un aire al Campanile dela iglesia de San Marcos de Venecia-. Desde este lugar se tienen las mejores vistas sobre la ciudad y del mar Adriático.

Puerto de Piran en el mismo centro de la ciudad

Puerto de Piran en el mismo centro de la ciudad

El mejor momento para visitar Piran es a medio día para ir a sus numerosas cafetería y restaurantes que hay en sus paseos frente al mar o en sus numerosas plazas, para sentarse en sus terrazas y disfrutar de un excelente aperitivo o comida.

La gran mayoría de Piran es peatonal, por lo que, hay que dejar el coche en uno de los parkings de las inmediaciones, y luego, ir paseando al centro de la ciudad.

Lo mejor de Eslovenia

Vistas de la plaza Tartini desde la iglesia de San Jorge, en Piran

Un blog donde colecciono mis vivencias y experiencias. Resultado de la ilusión y del esfuerzo nace este espacio en el que comparto pasiones y aficiones: viajes, arte, cultura, tendencias, moda, gastronomía, caprichos…

Un blog donde colecciono mis vivencias y experiencias. Resultado de la ilusión y del esfuerzo nace este espacio en el que comparto pasiones y aficiones: viajes, arte, cultura, tendencias, moda, gastronomía, caprichos…

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