Tras meses de organización llegaba el momento más esperado. Coger la maleta y poner rumbo al país del sol naciente: Japón. Debido a la cantidad de horas de vuelo y los numerosos lugares a visitar, decidimos hacer un recorrido de 15 días, en los que visitaríamos las ciudades de Kioto, Osaka, Tokio, Hiroshima, Himeji, Nara, Takayama, Nikko y Hakone. En este primer post escribiré sobre la experiencia y vivencia en Kioto. Descubriendo los lugares más bellos e importantes de la ciudad, y que sorprenden al viajero a cada paso.

Kioto fue la capital de Japón durante más de 1000 años, desde el año 794, siendo la base de su corte imperial y el centro de la política japonesa. La ciudad cuenta con más de 2000 templos y santuarios; además existen 17 lugares declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Kioto es un claro reflejo del legado cultural y epicentro de las costumbres de Japón. La ceremonia del té, la caligrafía, los adornos florales ikebana, el teatro Noh, la meditación zen,… toda una serie de célebres tradiciones que se han mantenido durante siglos hasta nuestros días en esta ciudad.

Para organizar y optimizar bien el tiempo en Kioto visitamos la ciudad en tres rutas, dedicando una para cada día a una zona concreta de la ciudad: la primera es la ruta de Kinkaju al noroeste de la ciudad, la segunda es la ruta de Ginkaku en el barrio de Higashiyama (al este de la ciudad) y la tercera la ruta de Arashiyama y la zona centro. Además un cuarto día lo dedicamos para visitar Fushimi Inari y Nara, al sur de Kioto.

Jóvenes adolescentes vestidas con el tradicional kimono japonés

Jóvenes adolescentes vestidas con el tradicional kimono japonés

Primer día en Kioto: Ruta de Kinkaku

Nuestro vuelo llegó al aeropuerto de Narita (Tokio) sobre las ocho de la noche, por lo que hicimos noche en la capital nipona, para el día siguiente ir a Kioto. Al tratarse de una sola noche aprovechamos para vivir nuestra experiencia japonesa: dormir en un hotel cápsula. Nos decantamos por el Ueno Station Hostel Oriental I, a escasos metros de la estación Ueno- Okachimachi de la línea JR Yamanote, y a sólo tres paradas de Tokio Station.

Hotel cápsula

Hotel cápsula

Al día siguiente, madrugamos para emprender el viaje a Kioto. Cogimos la línea shin-Yokohama con el tren shinkansen Hikari (incluido en el JR Pass) desde Tokio Station a las 7:00 h. y llegando a la estación de Kioto sobre las 9:30 h. de la mañana. Después de dejar las maletas en una consigna de la estación de Tambaguchi, cerca del hotel, empezamos a descubrir Kioto.

Este primer día lo dedicamos a la ruta turística de Kinkaku al noroeste de Kioto. Su nombre proviene del templo budista Kinkaku-ji, por el cual empezaremos nuestro recorrido. Dicho templo es conocido por su pabellón Dorado, siendo uno de los edificios más emblemáticos de Japón, y por supuesto, de los más visitados. Rodeado por un estanque aparece este pabellón recubriendo de láminas de pan de oro y construido originalmente en 1397 como villa de descanso del shogun (comandante del ejercicio) Ashikaga Yoshimitsu. Pero años más tarde, su hijo lo transformaría en un templo zen de la escuela budista Rinzai.

Está declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde el año 1994. Debido a la afluencia de visitantes puede llegar a ser agobiante. Por lo que, aconsejo ir a primera hora de la mañana y evitar los fines de semana. Este templo no está bien comunicado en metro o tren, por lo que hay que coger el autobús urbano número 101 y 205 desde la estación de Kioto.

Kinkaku-ji, también conocido como templo del Pabellón Dorado

Kinkaku-ji, también conocido como templo del Pabellón Dorado

Una vez visitado el templo, lo bordeamos saliendo su puerta principal dirección sur oeste hasta llegar a Ryoan-ji. Un templo budista con un atractivo jardín zen, conocido como karesansui. Este tipo de jardines secos son muy comunes en Japón, y consisten en un campo de arena poco profundo y contienen grava y rocas y arena. Son lugares idóneos para meditar y pensar, aunque el jardín de Ryoan-ji es de los más populares y atrae numerosos visitantes. Por lo que, hay que ir temprano y así poder relajarse observando su jardín.

Rion-ji con su jardín zen

Rion-ji con su jardín zen

Otra perspectiva del jardín zen del Rion-ji

Otra perspectiva del jardín zen del Rion-ji

Luego visitamos Ninna-ji. Está a escasos 10 minutos de Ryoan-ji caminando, y con una afluencia de turistas mucho menor, es aconsejable su visita. Es uno de los principales templos budistas de la escuela shingon de Japón. Está formado por un conjunto de varios templos, entre el que destaca su pagoda de 5 pisos y su pabellón Kurojoin, el cual se puede recorrer descalzo.

Templo de Ninna-ji

Templo de Ninna-ji

Jardín de Ninna-ji

Jardín de Ninna-ji

Pagoda de cinco pisos de Ninna-ji

Pagoda de cinco pisos de Ninna-ji

Siguiendo con nuestro paseo por la parte noroeste de Kioto fuimos andando dirección sur hasta Myoshin-ji. Un enorme recinto amurallado que cuenta con 47 templos secundarios. No todos están abiertos al público, pero resulta un agradable y apacible paseo a última hora de la tarde. Los templos más importantes de Myoshin-ji se encuentran en la parte sur del complejo, cerca de la estación de Hanazono de la línea JR Sagano (incluida en el JR Pass).

Uno de los templos del recinto amurallado Myoshin-ji

Uno de los templos del recinto amurallado Myoshin-ji

Una vez visitado esta zona de la ciudad y sus principales atractivos, cogimos un autobús local hacia Gion. Conocido como el barrio de las geishas y maikos (aprendices de geisha), pero no hubo suerte (por ahora). Se suelen ver por la calle Hanamikoji entrando a las casas de té, posadas de lujo y restaurantes. La ciudad cuenta con 4 enclaves para ver a las geishas: Pontocho, Miyagawa-cho, Kamishichi-ken y Gion-kobu. Siendo este último el más frecuentado por curiosos con ganas de verlas.

Las geishas son conocidas por sus habilidades en las tradicionales artes japonesas. Ataviadas en sus kimonos y con un profuso maquillaje, son consideradas la esencia de la belleza y refinamiento japonés.

Salón de té en la calle Hanamikoji, en el barrio de Gion

Salón de té en la calle Hanamikoji, en el barrio de Gion

Segundo día en Kioto: Ruta de Gingaku

El segundo día en Kioto realizamos la ruta turística de Ginkaku, en la zona de Higashiyama (al este de la ciudad). Siendo la zona más interesante y con más santuarios, templos, parques y tiendas de Tokio, por ello se aconsejo visitarla a pie y callejear. Hicimos un recorrido de norte a sur de Higashiyama; empezando por el templo de Giganku-ji y terminando en el de Kiyomizu-dera.

Al tratarse de un recorrido bastante completo y cargado de visitas hay que madrugar un poco y empezar temprano. Para llegar a Higashiyama cogimos el autobús urbano nº 5 desde la estación central de Kioto y nos dejó a escasos metros de Giganku-ji. Este templo es conocido como el pabellón de plata, aunque nunca llegó a tener su revestimiento final. Aun así brinda una elegante belleza rodeado por un enorme y sobrecargado jardín.

Templo Ginkaku, conocido como el pabellón plateado

Templo Ginkaku, conocido como el pabellón plateado

Saliendo del templo de Giganku-ji a su izquierda se encuentra el camino de la filosofía, el cual es un paseo de unos dos kilómetros de largo que recorre la ladera de las montañas dirección sur hasta llegar al templo de Eikan-do, pasando por gran número de templos y santuarios. El sendero, rodeado de vegetación, resigue un canal que abastecía de agua a la ciudad desde el lago Biwa.

El primer templo que nos encontramos en el camino de la filosofía es el de Honen-in. Su entrada es gratuita, y aunque no es grande requiere dedicarle unos minutos. Junto a su entrada encontramos un cementerio a la falda de la montaña. Con todo el respeto, recomiendo pasear por él para conocer de primera mano los tradicionales monumentos funerarios japoneses.

Templo Honen-in

Templo Honen-in

Camino de la filosofía

Camino de la filosofía

El templo Eikan-do, de la escuela Jodo-shu Seizan-Zenrin-ji, requiere un alto en el camino para descubrirlo. En él se encuentra la estatua de madera de Buda, conocida como Mikaeri Amida. A diferencia del resto de las estatuas de Buda, ésta no mira hacia a delante, sino sobre su hombro. Sus bellos jardines repletos de rincones fascinantes son todo un reclamo para visitarlo. Además, en las galerías de madera que hay en la parte trasera del templo hay unas buenas vistas sobre Kioto.

Lago central del templo Eikan-do

Lago central del templo Eikan-do

Vistas de Kioto desde el templo Eikan-do

Vistas de Kioto desde el templo Eikan-do

Dejando el camino de la filosofía, seguimos nuestro camino dirección sur hacia el templo Nanzen-ji. De creencia budista cuenta con un gran parque y varios templos secundarios. Su principal atractivo es la imponente puerta Sanmon. Durante el siglo XIV se convirtió en el primer templo de Kioto siendo los samuráis muy devotos de él. Junto al templo encontramos el acueducto de ladrillo rojo, y sus enormes arcos de granito con una longitud de 100 metros.

Ya había llegado el mediodía, por lo que aprovechamos para hacer un parón e ir a comer. Me decanté por probar el conocido ramen japonés; toda una especialidad del país. Volvimos a emprender la ruta visitando el templo Shoren-in. Su principal atractivo radica en que es un remanso de paz y no suele ser visitado por turistas. Pero es sin duda uno de los templos que más invita a la reflexión y hacer un alto en el camino pues es acogedor y tranquilo. Aconsejo descalzarse y tumbarse en sus estoras del pabellón principal para admirar sus cuatro jardines.

Jardín de Shoren-in

Jardín de Shoren-in

Momento de relax en Shoren-in

Momento de relax en Shoren-in

La colosal puerta (Sanmon) del templo Chion-in deja al visitante sorprendido. Con sus 24 metros de alto y sus 50 metros de ancho da la bienvenida a este templo de la escuela budista Jodo, de la que en la actualidad es la sede.

Siguiendo dirección llegamos al santuario sintoísta Yasaka-jinja. Fue fundado alrededor del año 656, con la finalidad de asegurar el bienestar de la zona. El principal atractivo del santuario es su patio central, aunque no hay que desmerecer los numerosos pequeños santuarios yashiro del alrededor. En la parte de arriba del santuario encontramos el parque público Maruyama. Un lugar excepcional para relajarse rodeado de cerezos.

La impresionante puerta de entrada al templo Chion-in

La impresionante puerta de entrada al templo Chion-in

Santuario Yasaka

Santuario Yasaka

Ya atardeciendo y después de un día cargado de visitas a templos y jardines, llegaba el momento de entretenerse con algo de shopping. Las calles adoquinadas de Ninen-zaka y Sannen-zaka se llenan de gente local y turistas para pasear y visitar las tiendas de artesanía y alimentación de la zona. Estas calles peatonales se encuentran en las inmediaciones del templo Kiyomizu-dera. Situado en lo alto de la colina se tienen unas vistas privilegiadas de Kioto.

Pareja de japoneses, vestidos con el tradicional kimono, paseando por la calle Sannenzaka

Pareja de japoneses, vestidos con el tradicional kimono, paseando por la calle Sannenzaka

Tercer día en Kioto: Fushimi Inari y Nara

Debido a la proximidad, el tercer día lo dedicamos a visitar el templo Fushimi Inari y la ciudad de Nara, ambos en la periferia sur de Kioto. En el próximo post comentaremos nuestra experiencia en estos dos lugares. La cual se vio engrandecida coincidiendo con la festividad del Obon.

Cuarto día en Tokio: Ruta de Arashiyama y zona Centro

El cuarto y último día en Kioto era el momento de visitar uno de los lugares que más ilusión me hacía de este viaje: el bosque de bambú de Arashiyama. Para llegar a este lugar hay que coger el tren de la línea JR Sagano (incluido en el JR Pass) hasta la parada Saga Arashiyama, y luego caminar unos 10 minutos; está muy bien señalizado.

Adentrarse en este frondoso bosque es toda una experiencia en la que disfrutar de la naturaleza y desconectar de la urbe. Aconsejo ir temprano para admirar estos enormes bambús con tranquilidad y sin turistas. En sus proximidades hay varios templos, como el Goiji con un bello jardín de arces y musgo. Así como cruzar el puente Togetsukyo (significa “puente que cruza la luna”).

Bosque de bambú de Arashiyama

Bosque de bambú de Arashiyama

Aprovechando la línea de tren JR Sagano paramos para visitar el castillo Nijo-jo. La puerta Kara-mon da la bienvenida al castillo, que está rodeado por una alta muralla y un amplio foso. Este ostentoso castillo pretendía demostrar el prestigio de los shogunes Tokugawa en Kioto durante más de 200 años, desde el año 1603 al 1868.

En el interior del castillo predominan los palacios Honmaru y Ninomaru. Este último consta de 6 edificios unidos entre sí y están dispuestos en una línea diagonal. Tiene 33 habitaciones y más de 800 estoras tatami, y sus paredes están decoradas con pinturas de la escuela Kano. Además, todo el recinto del castillo tiene grandes arboledas y bellos jardines como el jardín Ninomaru y el Seiryu-en.

La imponente puerta Karamon del castillo Nijo

La imponente puerta Karamon del castillo Nijo

Jardín Ninomaru en el Castillo Nijo

Jardín Ninomaru en el Castillo Nijo

Una vez terminada la visita al castillo, hicimos un paseo hasta el concurrido mercado de Nishiki. Un espacio repleto de todas las delicias gastronómicas del país como el encurtido de verduras (tsukemono), los dulces típicos japonés y condimentos alimentarios –aquí compramos la sal de wasabi-. Además en Nishiki hay tiendas de menaje y utensilios de cocina, y pequeños restaurantes y puestos de comida callejera. Fuimos a mediodía y comimos allí, un sashimi de atún y tempura de verduras.

Mercado de Nishiki

Mercado de Nishiki

Sashimi de atún en el mercado de Nishiki

Sashimi de atún en el mercado de Nishiki

Después emprendimos la marcha hasta la orilla del río Kamo-gawa para dar un paseo desde el puente de Sanjo hasta el puente Shijoo. Y así, llegamos –por enésima vez- al barrio de Gion, y esta vez sí hubo suerte. Pudimos ver una geisha en el Gion Corner -sala de espectáculos y artes tradicionales japoneses-.

Este barrio es el idóneo para realizar algunas compras, ya que, está repleto de pastelerías con los dulces típicos japoneses, y tiendas de suvenires y artesanía. Aquí podemos encontrar las muñecas de madera típicas japonesas, las kokeshi.

Paseo por el río Kamogawa de Kioto

Paseo por el río Kamogawa de Kioto

Muñecas Kokeshi

Muñecas Kokeshi

Para despedirnos de Kioto descubrimos el pequeño restaurante Gyozas8. Como bien indica su nombre preparan las mejores gyozas (empanadillas japonenas) que he probado jamás. Las preparan al estilo tradicional con cerdo, así como de gambas o calamar. Toda una delicia para nuestro paladar. El restaurante se encuentra en la calle Yamato Oji, en el barrio de Gion.

Gyozas al grill en el Gyozas8

Gyozas al grill en el Gyozas8

Esto fue nuestro itinerario durante la estancia en Kioto, para luego ir a Osaka. Podéis encontrar toda la información turística de Kioto en la web oficial del Centro para Convenciones y Visitantes Turísticos de Kioto.

Nuestro hotel en Kioto

Nos alojamos en el Grand Japaning Hotel Tambaguchi EAST. Un hotel de reciente apertura y que cuenta con pocas habitaciones, aunque equipadas hasta el más mínimo detalle. En él no hay personal, el acceso a las habitaciones se hacen con una contraseña que son enviadas por correo electrónico antes de la llegada al hotel; es toda una experiencia. Este hotel está a escasos metros de la estación de Tambaguchi. Como en todos los destinos, aconsejo escoger el alojamiento cercano a estaciones de metro o tren que comuniquen con los principales puntos turísticos y atractivos de la ciudad.

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