Una forma diferente de dar la bienvenida al Nuevo Año es hacerlo durante un viaje. Desde hace varios años aprovechamos estos días festivos para visitar alguna ciudad. Este año hemos cambiado el típico destino europeo, para sumergirnos en una aventura por el sur de Marruecos. Visitando la ciudad imperial de Marrakech, las montañas del Alto Atlas, la ruta de las Mil Kasbash, la ciudad cinematográfica de Ait Ben Haddou o pasar la noche de Fin de Año bajo las estrellas en un jaima en el desierto de Merzouga.

Esta aventura la he hecho con mis traveller friends. Y para llevarla a cabo hemos contratado a la empresa Explore Morocco Travel, con el guía y amigo Lahcen  Hatouchi.

Marrakech y su Medina

La plaza de Jemaa el Fna es todo un espectáculo para los sentidos. Hay que visitarla tanto de día como de noche. Por el día, encantadores de serpientes y vendedores de todo tipo de objetos invaden sus rincones, mientras que al caer el sol se instalan numerosos puestos de comida donde poder cenar. Además se acompañan con improvisados espectáculos callejeros.

Junto a la plaza encontramos el Zoco de Marrakech. Un laberinto de callejuelas repletas de tiendas y puestos, donde se pueden comprar artesanías como babuchas, bolsos de marroquinería, cerámicas o lámparas, y productos típicos como dátiles, especias y dulces árabes. Junto con el mercado de Khan Al-Khalili de El Cairo y el Gran Bazar de Estambul, éste es uno de mis zocos preferidos. No olvidéis de regatear. Mi consejo consiste en no ofrecer más de un tercio del precio que los ofrecen.

La mezquita Koutoubia es la más importante de la ciudad y fue construida por el califa almohade Abd Al Mu-min en el siglo XII. Su minarete con 60 metros de altura se puede divisar desde cualquier terraza de la ciudad y es la edificación más icónica de Marrakech. Su entrada está prohibida a los no musulmanes, por lo que, sólo se puede visitar por fuera.

El palacio Bahia es una de los edificios históricos más importantes de Marrakech. Fue construido a finales del siglo XIX y cuenta con numerosos patios y jardines, así como 150 estancias.

Las tumbas Saadíes son uno de los monumentos arquitectónicos más visitados de la ciudad. Datan de finales del siglo XVI y fueron redescubiertas en el año 1917. Destacan por la ornamentación de las salas. El mausoleo principal corresponde al sultán Ahmad Al-Mansur.

Mausoleo principal de las tumbas Saadíes

Mausoleo principal de las tumbas Saadíes

Marrakech y sus jardines

Marrakech cuenta con grandes jardines donde pasar un rato descansado y agradable. Los más conocidos son los jardines de Menara y los jardines Majorelle. Los jardines de Menara son los más conocidos de Marrakech y tienen como epicentro un antiguo estanque almohade. Los jardines Majorelle fueron creados por el pintor francés Jacques Majorelle en 1924, y en 1980 fueron adquiridos por el diseñador Yves Saint Laurent.

¿Dónde dormir en Marrakech?

En las últimas décadas ha cogido importancia el hospedarse en los Riads. Antiguas casas señoriales se han transformado en casas de hospedaje.

Recomiendo los Riads:

Riad Gallery 49:  En el corazón de la Medina se encuentra este confortable y elegante riad. Su gente hospitalaria hace que la estancia sea agradable.

 

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Riad Maud: A escasos 300 metros de la bulliciosa plaza Jemaa el Fna encontramos este acogedor riad. Su desayuno en la terraza no tiene desperdicio.

Relajarse en un hamman

Para cargar las pilas decidimos que pasar una tarde en un baño árabe. Para la ocasión nos decantamos por el Assal Hammam Spa. Situado en plena medina, cerca de la mezquita de Ben Youssef. Un espacio en el que se respira desasosiego y tranquilidad.

Cruzar el Alto Atlas

Esta subcordillera -que forma parte del Atlas marroquí- tiene una de las mayores altitudes del norte de África. Cuenta con el monte Toubka, el segundo pico más alto de todo el continente africano. Saliendo desde Marrakech dirección sur somos testigos como el paisaje va cambiando poco a poco, dejando atrás el campo mediterráneo -donde olivos y naranjos son protagonistas- para dar el recibimiento a sierras escarpadas y con poca vegetación, sólo dejándose ver algunas palmeras y acacias.

Es toda una experiencia recorrer en 4×4 sus estrechas y serpenteantes carreteras para adentrarse en la Ruta de las Mil Kasbah –conjuntos arquitectónicos construidos de adobe y barro. Aconsejo hacer varias paradas durante el trayecto para apreciar el paisaje.

Kasbah Telouet

Tras dejar atrás el Alto Atlas y dirección a Ourzazate visitamos la Kasbah Telouet, ubicada en la aldea bereber del mismo nombre. Esta fortificación se muestra en su exterior de manera ruinosa y con poco encanto. Pero no hay que sacar conclusiones anticipadas. Nos adentramos en su interior, subiendo escaleras y atravesando largas estancias con poca ornamentación, hasta llegar a su zona «noble». Rompiendo con todo lo anterior, nos sumergimos en salas con paredes y techos ricamente decorados al más puro estilo nazarí, con coloridos azulejos y exquisitos grabados.

Esta kasbah era la sede del poder de la familia El Glaoui -también se le conoce como el Palacio de Glaoui- y fue construida entre los siglos XVIII y XIX. Desde el año 2010 ha empezado una labor de restauración constante.

Ait Ben Haddou

Junto a orillas del río Ounila se descubre esta ciudad fortificada construida sobre una colina. Siendo todo un atractivo para sus visitantes. Este conjunto de edificios de adobe es un claro ejemplo de la arquitectura de los pueblos bereberes amurallados. Esta kasbah es una de las mejor conservadas de todo Marruecos. Es Patrimonio de Humanidad de la Unesco desde el año 1987.

Sus murallas y sus torres almenadas, junto con el magnífico paisaje hacen un lugar idóneo para realizar fotografías. Muestra de ello, es que Ait Ben Haddou es escenario de numerosas películas. Entre las que se encuentran Lawrence de Arabia, La Joya del Nilo, Gladiator, Sahara, Babel o El Reino de los Cielos.

Desierto de Merzouga

Adentrarse entre enormes dunas de arena a lomos de un dromedario es toda una vivencia. Pero si además el destino es un campamento en el corazón del desierto para pasar la noche de Fin de Año, esa vivencia se transforma en pura magia. Al llegar al campamento nos trasladamos a visitar una familia de nómadas bereberes para pasar un tiempo con ellos y jugar con los más pequeños de la familia.

Cuando cayó la noche, y después de cenar el típico Tajín árabe, nos reunimos alrededor de una hoguera. Entre bailes y canciones -amenizadas por lugareños de la zona- pasaban las horas, hasta llegar a la medianoche. Después de felicitarnos el Nuevo Año, nos dirigimos a lo alto de una duna para contemplar el cielo estrellado. Tuvimos la suerte de ver el efecto lunar “la casa de la luna”. Toda una vivencia para dar la bienvenida al Nuevo Año.

Para más información podéis visitar la web oficial de turismo de Marruecos: www.visitmorocco.com/es

¡Feliz Año 2018!

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